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lunes, 16 de mayo de 2016

HISTORIAS DE GENTE

A través de mi ventana veo vida, historias de gente que yo imagino y otras que dejan entrever el hacer de las personas que miro.
En un balcón y bajo su funda, una bicicleta sueña con despertar del letargo y poder salir de éste; su dueño, un joven que pedalea y pedalea sin moverse del sitio.
Cuando la joven pareja del 7º deja las cortinas abiertas, un flamante felino se pasea de izquierda  a derecha con la cola mirando al cielo.
Luego están los del 1º, el padre del Athletic, el hijo del Barça y la madre en medio, de árbitro, para parar las palabras de ambos.
Luego está el que deja siempre la luz del balcón encendida, ¿tendrá mala memoria?
Al que le dan la una, las dos, las tres,…, insomnio, jubilación o ¿tal vez su forma de dormir?
Al llegar la noche, poco a poco las luces van desapareciendo y se aprecia mejor el cielo; a veces veo pasar algún avión y mi cabeza empieza a fantasear: ¿irá a nueva york? El pitido de la lavadora avisando de que ha terminado, me recuerda que estoy en mi ventana, y observo las estrellas, la luna y decido bajar de las nubes y colgar la ropa.
Luego están las otras ventanas, las del corazón, en las que influyen el entorno, el estado de ánimo y, como dice Jarabe de Palo: “Depende. ¿De qué depende? De según cómo se mire, todo depende.”

MI VENTANA




Nunca me había parado a pensar “lo que veo desde mi ventana”, y doy fe de que es toda una inagotable aventura o novela por capítulos.
Cada día me sorprenden los personajes que desde ella puedo observar. Los hay de todos los tipos: cómicos, dramáticos, inapetentes, comilones… un mosaico para todos los gustos. Puedo decir que he descubierto el modo de no aburrirme.
Enfrente de mi casa hay un edificio de oficinas, con grandes ventanales y cristales muy limpios, que me dejan ver todo lo que sucede a los personajes de su interior. Su mímica y sus gestos me sugieren lo que está pasando… bueno, y un poco de mi imaginación.
Al lado derecho hay un bloque de viviendas que me mete de lleno en sus preocupaciones. Nunca he sido cotilla, pero cuando te pones a mirar ya no puedes dejar de hacerlo, porque sus protagonistas te fascinan y te duelen sus vivencias.
Una joven discutía con su madre acaloradamente. El reloj de mi casa marcaba las nueve de la mañana, yo regaba mis plantas, y pude ver como la muchacha tenía prisa. Dando un portazo, dejó a su madre con la palabra en la boca. Se dirigió apresuradamente al edificio de oficinas. Entró en un despacho cuyo ventanal estaba al alcance de mis ojos, y pude observar que en su interior se encontraba un señor mayor. La escena me sorprendió. Pensé que era una secretaria. La joven empezó a discutir enérgicamente con él. Ésta señalaba un portarretratos que estaba en su mesa, con la foto de una niña pequeña, a la que la muchacha señalaba con rabia al mismo tiempo que se golpeaba su pecho. Después de unos minutos, el hombre firmó lo que parecía un cheque y se lo entregó. Ésta, cerrando la puerta con furia, salió del despacho dirigiéndose donde su madre, entregándole el talón.
En otras ocasiones, en esta misma oficina, había visto entrar a una joven pelirroja con una niña pequeña. La mujer se mostraba muy cariñosa con el hombre y a éste se le caía la baba con las dos, por lo que imaginé que este donjuán tenía dos familias…, todo cosa de mi fantasía.
En el mismo edificio de viviendas, en el 2º piso, hay un viejecito que me produce mucha ternura. Se pasa la vida sentado en el balcón, en una butaquita de mimbre rodeado de cojines. Se ve claramente que respira con dificultad, y día y noche la terraza es su alivio. Hace unos días que no le veo. Empieza a preocuparme.
Justo en la esquina, hay una chocolatería-churrería. Sobre todo, a determinadas horas, mi calle se llena de un olor inconfundible. A la mañana, sus clientes son de lo más variopinto: comerciantes, oficinistas, transeúntes… Hay un señor que me llama la atención, porque toma dos chocolates seguidos con una montaña de churros, y da la impresión de no estar satisfecho. Se diría que no quiere perder su barriga de de nueve meses. 
A su lado se sienta una ancianita que sale del portal en zapatillas, con su moñito blanco recién peinado. Usa unas gafas estilo los hermanos Álvarez Quintero. Se toma su chocolate con dos churros saboreándolos sin prisa, pero el segundo churro ya no puede terminarlo. Come como un pajarito. Después de un rato, coge su cachaba y se marcha tan despacio como ha venido.
En otro de los pisos vive una moza ya talludita, que, día sí y día también, tiene que llamar a los bomberos, porque se ha dejado las llaves en casa. Esto es la atracción de toda la calle, todo un espectáculo. Los niños y los que no lo son tanto, comentan que está enamorada de uno de ellos, y no sabe cómo conquistarlo. En fin,,, desde mi ventana se ve cada cosa, pequeños retazos de vida que sólo hay que pararse un poco a mirar, para reírse o para llorar, o para que se te quemen las lentejas… Según tengas el día.


                                                                                Asun Vilchez

lunes, 18 de abril de 2016

MI ABUELO

Largo es el día cuando hay poco que hacer, y hoy es uno de esos.
Estoy esperando, sentado en la vieja butaca, en la que tantas veces vi a mi abuelo descansar, y lo que veo a través del ventanal me traslada a las historias tantas veces oídas a través de su voz.
Acontecimientos vividos por nuestro antepasado y que tanto repercutieron en la familia.
Primero, aquellos años, duros, difíciles, en que escondido en el desván de mis tíos, veía a los suyos tras un orificio que semejaba un tragaluz; si le descubrían, sería fusilado. Él era el alcalde republicano de un pequeño y bonito pueblo, pero la guerra civil y la instauración de la dictadura militar, le convirtió en un “huido”.
Así paso dos años, tras los cuales, una amnistía le permitió salir a la luz.
Represalias hubo y duras, años de cárcel y otra vez encerrado. Miraba el mundo a través de un ventanuco, enojado, pero a lo lejos en la loma y al pie de la gran torre, sus hijos y nietos (entre ellos, yo) agitando nuestros pañuelos para hacernos ver y así saludarle. Detrás el mar infinito.
Su madurez transcurrió en habitáculos pequeños y míseros, pero tras aquellas “ventanas” la vida seguía y las ideas, escondidas, reprimidas, castigadas, pero nunca muertas ni doblegadas, esperando salir y renacer en cuanto fuera posible.
Sus largas estancias en el hospital, y de nuevo su mirada oteando el horizonte mirando renacer la vida cada vez que se apagaba, pero acompañado por sus seres queridos.
Hoy, lo que veo desde mi ventana, es que su vida continúa en mis hijos y nietos.
Algunos seguimos sus ideas de libertad y compromiso con sus ciudadanos y otros respetando su memoria, pero todos juntos.
Así llega el momento de celebrar el nacimiento de la benjamina.
Caminamos felices, satisfechos y recordamos sus palabras.
El mañana sería infinitamente mejor si conservas la esperanza.
Gracias, abuelo; tu lucha nos ha hecho libres y mejores.

                                                                                            Mari  Carmen

CON LOS OJOS DEL ALMA

Lo que veo desde mi ventana es: La pasividad e inoperancia de los gobernantes europeos, ante el drama que viven   los refugiados del  Oriente Medio.
 Día tras día, me horrorizan las noticias  de naufragios  en el Mediterráneo o en el Egeo,   que incrementan el número de víctimas intentando salir del horror de la guerra.
Una madre desgarrada por el dolor de haber perdido toda la familia, es la última imagen que guardo en mi retina.
¿Cómo parar la sangría, vergüenza del mundo entero?
 A  ella y en memoria de  todos los emigrantes que perdieron la vida en la travesía,  y a los hombres y mujeres que ayudan al llegar a puerto a los supervivientes,  quiero dedicar este poema.

Frente a las costas de Libia, ha naufragado un pesquero,
Iba lleno de emigrantes, en busca de un mundo nuevo,
una vida en libertad, y un futuro halagüeño.
Huyen de miseria y guerras, persecuciones sin freno,
¿cómo parar la sangría, vergüenza del mundo entero?
Ochocientos emigrantes, hacen un viaje postrero,
se los ha tragado el mar, sin poder cumplir su sueño,
una vida en libertad, sin presiones y sin miedos,
¿cómo parar la sangría, vergüenza del mundo entero?

                                                                                                     Pilar Monreal

LA VENTANA

Los seres del planeta en el cual vivimos, disponemos de nuestra propia ventana, exclusiva e intransferible: los ojos.
Estamos constantemente pasando información a nuestro cerebro de todo lo que vemos a través de ellos, nos permiten, entre muchísimas cosas, planear nuestro entorno y futuro.
Me centraré en un frutal: el cerezo. Este árbol, observándolo en su proceso, nos muestra las estaciones del año: la llegada de la primavera con sus flores tan bellas, sus frutos en verano, y, como el resto de los árboles de hoja temporal, el otoño y el invierno.
A medida que va haciéndose viejo, deja de florecer. Viendo esta situación, decides plantar uno joven para sustituirlo, pero un vendaval lo rompe, y se mantiene en pie el primero, lo cual no esperabas.
Con los seres humanos, a veces, ocurre lo mismo; a medida que transcurre el tiempo, el futuro lo delegas en el joven, que está en plena floración, pero una inclemencia lo arranca llevándolo sin retorno.

                                                                       Mª Jesús  Azkueta

DESDE LOS CRISTALES DE MI VENTANA

Es curioso cuantas cosas, se pueden ver a través de una ventana. Podemos mirar por la de muchos lugares, y sitios. La de un restaurante cuando vamos a comer, la de un médico cuando acudimos a él, o la de un autobús cuando viajamos, y miramos tras los cristales todo lo que el exterior nos ofrece. Pero yo voy a contar lo que desde la ventana de mi casa veo, y que, para mí, es lo más bonito que la vista me pueda regalar, cuando miro tras ésta, y sólo observo paisajes hermosos y belleza.
Afortunadamente,  yo vivo en un lugar apartado de la circulación o del estrés cotidiano de la ciudad,  en el mismo pueblo en que nací, muy cerca de Galdakao. Un pueblecito pequeño de escasos habitantes, pero que está más en contacto con la naturaleza. Lejos de los ruidos, del humo, y de la contaminación. Un lugar precioso  donde se respira paz, y tranquilidad.
Cuando subo la persiana en los días de primavera, me deleito al  contemplar el brillo de un día soleado que empieza a amanecer, las flores de vivos colores, o el suave olor a jazmín, que han nacido  ya, en mi pequeño jardín. ¡¡Una maravilla digna de ver!!, de la que puedo disfrutar cada día, cuando me levanto y me asomo tras ella. Para mí, todas las estaciones del año son bellas cuando las diviso desde mi ventana. Pero, sobre todo, cuando llega el  crudo invierno, y la nieve lo cubre todo, es una de las imágenes más bonitas, y mágicas que la vista me pueda ofrecer, igual  que una preciosa estampa navideña de blanco esplendor, cuando la observo a través de mis cristales empañados de vaho. De una gélida  mañana, de esta fría estación.
Por todo ello, el mirar por ésta, cada día de mi vida, me da verdaderas satisfacciones por la diversidad de  cosas hermosas que puedo contemplar. Pero  a veces miro, sin  ni siquiera ver, lo que la vista me brinda, por estar  absorta en mis pensamientos, o cuando  la melancolía se adueña de mí, por recuerdos del pasado, o la añoranza del ayer, o simplemente cuando me recreo al pensar en aquella  infancia tan bonita,  que yo viví, llena de imborrables, recuerdos, que nunca ya, olvidaré. Aunque la niñez ha quedado atrás, el verdor y la frondosidad de los montes de mi tierra, perdura en el tiempo con toda su belleza y esplendor a pesar de los años pasados, Pero sobre todo, y lo más importante, es el poder disfrutar de ese aire tan puro y sano que cada día respiro. Y gozando únicamente, de la calma, de la tranquilidad  y de esa paz, que  para siempre, me dará ¡¡este bonito pueblo donde vivo yo!!

                                                                                                         María Jesús Epelde

MI BARRIO

Casi todas las mañanas, después de la ducha y el desayuno, me gusta asomarme un rato a la ventana.
El viento o el sol acarician mi cara y me despejan de las horas dormidas pasadas.
Mi calle es ancha, bonita y tiene mucha vida. La farmacia, perfumería, frutería, carnicería, sastrería y la cafetería de la esquina; son comercios con solera, familiares y con bastantes años. Bloques de ocho alturas y pisos acogedores y sencillos.
Veo pasar a diversa gente, y me pregunto con curiosidad y sin malicia, como serán sus existencias.
Personas mayores llevando a sus nietos al colegio, trabajadores de todo tipo, que van apresurados para fichar a tiempo y adolescentes cargados de libros, y con sus indispensables móviles, sin los cuales se sienten desnudos y perdidos.
La cartera, su simpatía y eterna sonrisa, trayéndonos las “malditas” facturas, y, a veces, buenas noticias.
El barrendero, con su inseparable carrito, su escoba y cepillo, dejándonos la calle muy limpia  y con olor a desinfectante amargo.
Van llegando los repartidores, en pequeñas furgonetas, y llenando las vacías estanterías de las tiendas.
Todos estos “entrañables” personajes y sus rutinas diarias, nos dicen que la vida sigue y está en marcha.
Cuando salgo a la calle, veo el paisaje urbano y cotidiano más cerca y en directo.
Una sincera y animosa sonrisa me susurra: ¡adelante, buen amigo! ¡Que hay que ponerse las pilas para llegar al “Paraíso”!

                                                                                      Fede  

miércoles, 13 de abril de 2016

AUTO ASKO IKUSTEN DITUT

Nire leihotik ikusten dut:

Nire leihotik auto asko ikusten ditut, parkean sei umeek futbolean jolasten dute, hiru neska tobogan gainean, mendia ikusten dut, kale argi asko,  aurrean zuhaitz batzuk daude. Etxe altu asko eta etxe baxu gutxi daude. Nire ezkerrera kaleak errazten, langileek lan egiten dute eskaileretan. Goiz honetan  eguzkia irteten ikusi  dut, eta  trena ere pasatzen ikusten dut. 

Matiás Hernádez Laso

elegantes y enormes cajas

Mi casa, situada en una céntrica calle de la ciudad, está rodeada por edificios semejantes al mío. Son como elegantes y enormes cajas conteniendo a innumerables y desconocidos, en su mayoría, habitantes. Tan sólo las ventanas, como ojos, se abren y cierran a la rutina diaria, según horarios y costumbres de los vecinos.
Al levantarme, abro mi venta y lo que veo, o miro, es el trocito de cielo, por encima de chimeneas y antenas que sobrepasan a tejados y aleros rojizos. Cielos con grises de toda gama sucediéndose durante días, anaranjados iluminando huidizas nubes blancas, nubarrones amenazantes, azules radiantes y límpidos, y a veces muy temprano, la luna casi transparente huyendo del sol que asoma. ¡Espectáculo impagable!
En algún momento de mi contemplación distinguí a un viejito asomado a su ventana justo enfrente a la mía, al cruzar la calle. Desde ese momento le veo cada día. Siempre muy de mañana, sin cruzar nunca una mirada, una sonrisa o saludo. Su presencia forma parte de un decorado que estimo. Después de contemplar el cielo, al rato se retira cerrando los cristales y la cortina. Pienso que ignora completamente lo exterior, exceptuando esa afición a mirar al cielo, como yo.
Se suceden velozmente los días, lluviosos, ventosos bajo un cielo plomizo; soleados y alegres bajo un cielo luminoso y reconfortante; días cargados de vida que fluye como un río sin fin. “Todo tan cambiante y tan igual”.
Algo distinto. No se que es…
Descubro el porqué de mi inquietud: mi desconocido compañero de afición no está en su ventana. Le espero, día tras día, con impaciencia.
Pasa el tiempo. La ventana sigue cerrada herméticamente. Aún, a veces, echo de menos su silente presencia.
JOSEFA VALVERDE

viernes, 11 de marzo de 2016

UN VALIOSO RECURSO LITERARIO


















 UN VALIOSO RECURSO LITERARIO


La ventana es un valioso recurso literario.
Según Charles Baudelaire en su poema en prosa titulado “Las ventanas” :  “ Quién mira a través de una ventana abierta, desde fuera, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más misterioso, más fecundo, más tenebroso , más deslumbrante que una ventana  iluminada por la luz de un candil …”
Al leer los relatos de Alice Munro hemos conocido a sus protagonistas, siempre mujeres que huyen de la rutina, el encorsetamiento, la moral impuesta y la asfixia. No nos habla de sus sentimientos. No hay sensación de culpa ni arrepentimiento. Sólo refleja situaciones, momentos y lugares;  éstos últimos, a veces, de manera minuciosa.
 Da la sensación de que ese campo se lo deja al lector, que nos conduce a abrir nuestras  ventanas y poner sentimientos, motivaciones y emociones a esos personajes. De esa forma, casi sin darnos cuenta, escribimos las líneas que ella no escribió, pero las leímos o creímos leerlas a través de nuestra propia ventana.

                                              



                                                                                                 ROSA ARCOCHA

NIRE LEIHOTIK IKUSTEN DUTENA ....









Nire leihotik ikusten dutena, leihoa zabaldu ta gero, kale bi dira aurrez aurre: bata guztiz ikusten da, laburra dalako; bestearena  zati apur bat bakarrik.
Alde bietan kotxez beteta daude kale biak.. kotxe bakoitzak bere lekua dauka markatua.
Espaloietan ikusten ditugu aulki batzuk, zuhaitzak,zakarrontziak, farolak eta abar.
Zuhaitzak gazteak eta mehetsuak dira, aurten aldatuak, espaloiak barriztu ta gero.
Begirada altxa orduko aurrez aurre bi etxebizitza dauzkat, zortzi alturakoak. Atzetik beste etxe batzuk, leihotik urrin agertzen dira.

 Teilatu gainetik, zerumugan, mendia  piñuz  beteta  ikusten da, goi tentsio  burdinezko dorre bi ere ikusten dira  erraldoi itxurarekin; bere gainetik zeru urdin eta hodeitsu. Eguna ez dago hain ona…..
Gauetan hodei ta lainorik gabe dagoenean izarrak eta ilargia ikusten dira.
Nire leihoa hegoalde begira dago eta oso argitsua da.


                                                 JAVIER YUGUERO

jueves, 10 de marzo de 2016

De ma fenêtre


Quand  je regarde par la fenêtre, en premier lieu je vois la maison de mon voisin. Rien à dire, rien à voir. C’est une maison ayant l’air de n’être pas habitée aujourd’hui, même si hier elle l’était. Hier, j’ai vu un homme abattu; sa femme venait de mourir à cause d´un infarctus de myocarde.  Je vois et sens de la douleur, de la douleur avec majuscules.  Aujourd’hui, six ou sept ans après, il y a de la tranquillité et du silence. La maison a l’apparence de n’être pas habitée.

Plus loin, je vois et j’entends le bruit du champ du football Sta. Barbara. Quel vacarme les dimanches!, quand chaqu’un encourage son équipe!. Pendant la semaine, de la tranquillité.

 En hiver, quand les arbres sont nus, je vois le mont Artxanda, le Vivero et Elexalde.. C’est une vue magnifique! De plus, je vois les feux d’artifice  pendant  Sta. Cuz, les fêtes du village. J’adore!

J’aime regarder, depuis ma fenêtre, avec l’esprit calme et en laissant errer les jeux et l´âme.



May Mingo

lunes, 29 de febrero de 2016



DE MA FENÊTRE...

    QUAND  JE   ME   LÈVE CHAQUE   JOUR,  ET   JE  MONTE    LA  PERSIENNE,  JE  LE  VOIS.  
IL  EST  À  PEU DE MÈTRES DE MA FENÊTRE.


AVEC  LUI  JE  VOIS  VENIR  LE  PRINTEMPS, L´ ETE,  L´AUTOMNE  ET   L´HIVER. 
Il S´APPELLE   BOULEAU,  MON ARBRE AMI!!.  
IL EST TOUJOURS   LÀ.  IL NE PRONONCE  RIEN, MON CHER BOULEAU.


          KONTXI  A.

viernes, 26 de febrero de 2016

De ma fenêtre...

Il est huit heures du matin et je me reveille. J’ouvre la fenêtre et je ne vois rien, il y a du brouillard, il y a beaucoup de brouillard et il fait frais mais tôt le brouillard se retirera et il y aura un beau jour. Je laisse la fenêtre ouverte pour aérer la chambre et je profite pour me doucher et pour le petit-déjeneur.
Déjà le brouillard a disparu et il fait du soleil. Maintenant je peux voir au loin les montagnes avec ses fôrets et ses  prairies et un peu de neige sur les sommets, il n'a pas encore fini l'hiver.
En face ma maison je vois un joli parc où les enfants jouent et les personnes âgées promènent et prennent le soleil.
Maintenant il n'y a de personne dans le parc puisque les enfants sont dans l’école et les personnes âgées ne sont pas sorties encore elles sortiront plus tard quand le soleil chauffe.
Au parc ne le manque de rien. Il a des jardins, des arbres, des promenades, des banques, des ombres, une jolie fontaine et une zone de jeux pour des enfants. Le matin le parc est très calme, il y a seulement un père ou une mère qui promène son fils ou fille et quelques personnes âgées qui profitent pour parler, promener et prendre le soleil. Mais l’après-midi le bruit arrive et le parc se remplit d'enfants.

                    MIGUEL 
DE MA FENÊTRE...


     De ma fenêtre on ne peut pas voir la mer …, et pas beaucoup de la biodiversité.
       Je vois dix moutons dans une prairie prochaine et un petit aigle que chasse pour la norriture, quelquefois et des petits oiseaux sur les arbres de la rue.  Et on voit beaux arbres en face, des chênes et des bouleaux au loin, des pines plus proches ...
       Là où elle est la diversité elle-même est entre les voitures, les camions et les autobus qui passent sur l’auto-route. Jusqu'a l’exterieur de ma fenêtre.

                                         IKERNE 


De ma fenêtre...
De ma fenêtre j’admire la beauté de la nature. Comme le paysage change avec le pas des saisons.
Au printemps, les arbres sont verts, certaines avec des fleurs, j’écoute les oiseaux chanter.
L’été, plein de lumière, l’aube, c’est radieux par les couleurs du ciel. Je vois les enfants jouer dans la cour de l’école.
En automne, souvent se forme le brouillard et les arbres perdent leurs feuilles, c’est plus triste, mais très jolie par les différentes couleurs des feuilles.
En hiver, je vois la pluie, je l’entends derrière la vitre et c’est un sentiment agréable d’être à l’abri à la maison et bien d’autres choses à faire.
En fin, de ma fenêtre, je peux regarder la vie passer.


                 Conchi R.

DE MA FENÊTRE...


Au debut du jour, losque je me leve, j´entends chanter les oiseaux.
En  ouvrant ma fenêtre, je vois: le soleil levant, je peux contempler les fleurs des jardins que décorent  la place, avec ses banques, le lieu idéal pour s´asseoir et converser avec les voisines.
  Au fond, au l´horizont, se trouve la montagne avec ses beaux coleurs, grises, bruns et verts. En bas, un très joli chemin, avec une dense et belle végétation, s´ètende parallèlement au rio, laquel invite faire une promenade.
  Je vois,aussi, une forêt de sapins. Les sveltes fûts des jeunes arbres s´élancent,se pressent pour être regardés. Les jeux ne se lassent pas de voir leurs corps droits, leurs tailles fines. Ils s´elevent comme les colonnettes d´une cathedrale infinie, merveilleuse.
  J´aime la nature. Je suis amie de la nature. La nature !. Elle est pour être admiré, aussi que pour être peinté. Je crois qu´il est de notre devoir de soigner et de nous se soucier pour elle.

  La conservation de la nature c´est un travail de toutes les personnes, au contraire , l´image que nous verrons de notre fenêtre ne será pas si agréable.

                       Mª DANIELA 



DE MA FENÊTRE…

Aujourd ´hui c´est dimanche, il n´y a pas beaucoup de voiture dans les rues,il fait froid et il pleut.
Dans le collège qui est au quartier où j´habite il n´y a pas d´enfants et dans l’école il y a beaucoup de silence.
Aujourd ´hui il n´y a aucune raison de se lever tót.

Quand je regarde par la fenétre les jours où  il n’y a pas  école je vois les enfants jouer et s´amuser  et je pense affligée à l'avenir de ces enfants.  Le monde a beaucoup changé ,il n´y a pas de politesse, la société est folie et il n´y a pas d´education.
                                                                     
                                       ANTONIA  

DE MA FENÊTRE...


Vous pouvez voir le ciel
vous pouvez voir la mer
mais la diversité se trouve
partout.
Dans la couleur de la peau
de notre voisin.
Dans le gaspillage des riches
et le faim des pouvres
et… pourquoi non?

En avoir la bonté de faire
quelque chose pour eux
ne pas regarder de l'autre côté



JUAN MANUEL