martes, 5 de abril de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
Caminando se hace camino
Hubo un día de invierno en el que permanecí encerrado en mi habitación, mientras
fuera y detrás de la ventana todos los árboles, casas, parques, carreteras y todo
los alrededores estaban tan blancos que parecía una de esas películas de Hollywood.
La nieve caía pesadamente como bolas blancas que se pegan entre ellas como los edificios apilados de la ciudad. Después de unos minutos de ver la nieve caer me acerque más a la ventana, golpeando mi nariz contra el cristal de la fría ventana, y vi tres chicos, estaban jugando en el jardín que era blanco.
Estaban jugando a dibujar
caminos en la nieve presionando la nieve con las botas, de pronto el primero se
había torcido totalmente del camino, el segundo se había desviado a la derecha
y a la izquierda, y el tercero había hecho un camino muy recto.
Y pensé que la vida es igual que este juego, cada uno tiene que poner un objetivo en su vida para llegar a todo lo que quiere y va creando su camino, a veces se desvía pero lo importante es llegar.
Y pensé que la vida es igual que este juego, cada uno tiene que poner un objetivo en su vida para llegar a todo lo que quiere y va creando su camino, a veces se desvía pero lo importante es llegar.
Abdennabi Idrissi Lakrim
La rutina desde mi ventana
Por la ventana de la cocina
veo el cielo azul y tres casitas una de ella es una pensión. Detrás de las
casitas hay cuatro edificios que son igual de grandes, uno de ellos es el hospital
de Galdakano que es más grande que los que están en Usansolo. El resto son
apartamentos.
Debajo de mi casa hay una relojería,
una frutería, un banco y al frente una administración de lotería y una calle plana
con tres contenedores.
Todas las mañanas veo a los
críos que salen con sus padres de sus apartamentos para irse al colegio, después
de una hora llega el camión a recoger la basura, a la tarde al medio día se cierran las tiendas un par de horitas,
vuelven a abrir las tiendas después de la siesta. Dos horas más tarde de que
las tiendas hayan abierto veo a los mismos padres que salen de sus casas y para
recoger a sus hijos del colegio.
Luego los críos de las casas
y apartamentos que esta frente de mi salen a jugar y hacer travesuras unas horas hasta que cae
la noche.
Adrián Fernández
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